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Confusión entre el gobierno indonesio y los medios tras el terremoto en Palu

El terremoto de Palu en Indonesia está causando verdaderos quebraderos de cabeza. De forma especial, entre las autoridades de Indonesia y los voluntarios y profesionales internacionales de ONG que están asistiendo en el desastre.

Confusión para los voluntarios y ONG en el terremoto de Palu, Indonesia

Por un lado las ONG y medios internacionales se quejan de la imposibilidad de ayudar. El Gobierno de Indonesia parece haber repetido la actitud que sostuvo en el seísmo de Agosto:

«Los ciudadanos extranjeros que están trabajando con ONG extranjeras no están autorizados para realizar ninguna actividad en los lugares afectados por los desastres. Se aconseja a las ONG extranjeras que han desplegado a su personal extranjero que lo retire inmediatamente», indicó la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB) en un comunicado. En el mismo se avisaba a los que quisieran asistir que no pueden ir directamente a los lugares azotados por la tragedia y deben ayudar «en colaboración con socios locales». Así mismo se pedía que deberían registrarse y ser autorizados por el Gobierno.

El gobierno indonesio aclara su posición

A pesar de que los medios internacionales han recibido con sorpresa la aparente inflexibilidad del gobierno, éste insiste en aclarar  que no rechazan la ayuda internacional, si no que quieren supervisarla en todo momento para que todo funcione de la manera más productiva posible. Así insisten desde el ministerio de exteriores:

“Toda la ayuda, incluidos los voluntarios extranjeros deberían de entrar después de que se haya coordinado y dado la aprobación, para que su función y propósito estén claros. Es importante que los esfuerzos de recuperación estén bien coordinados. No queremos acabar en una situación en la que recibamos ayuda donde no hace falta. Sobre todo, mientras en otros sitios donde haya necesidades no haya apoyo”

Más de 2.000 muertos

Más allá de estas confusiones, lo importante son las víctimas del desastre natural. Las cifras son escalofriantes. Desde la BNPB ofrecen los datos fatales: 2010 muertos, 671 desparecidos – se especula que podrían alcanzar los 5000 –.  Por otro lado, unas 65.000 viviendas total o parcialmente destruidas. Mientras tanto, Naciones Unidas confirma que alrededor de 200.000 personas necesitan asistencia.
Aunque que parezca que está ocurriendo en otro planeta, no deberíamos de dejar que lo que ha pasado en Indonesia pase a un segundo plano. Necesitan nuestra ayuda más que nunca. Aunque la posicion del gobierno sea tan aparentemente inflexible, dan la bienvenida a la ayuda. Desde Wholengo os llamamos a todos a colaborar.

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