Dr Atar Maban hospital Sudan del Sur

El Dr. Evan Atar del hospital de Bunj en Sudán del Sur, gana el premio Nansen de ACNUR

Evan Atar Adaha, un cirujano de 52 años de Sudán del Sur ha sido elegido ganador del Premio Nansen para los Refugiados de ACNUR 2018 el 1 de octubre. Tras el comienzo de las hostilidades en el joven país, se puso las manos a la obra y con escasos medios rehabilitó un centro de salud abandonado hasta convertirlo en un hospital.

Un hospital para 200.000 personas

El Dr. Atar está afincado en Bunj, en el noreste de Sudán del Sur. Ahí, dirige el único hospital operativo de la región, el estado del Alto Nilo, al norte del país. El área a la que sirve ocupa un tamaño mayor que Irlanda. Los pacientes rondan los 200.000. Casi 60 operaciones al día se llevan a cabo en el hospital con suministros, equipamiento y personal insuficiente.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Philippo Grandi define el papel esencial del premiado en su trabajo en el hospital:

“el trabajo a lo largo de los años de guerras civiles es un ejemplo reluciente de su profunda humanidad y altruismo. Merece atención global y reconocimiento”

Un premio merecido que llama la atención sobre el conflicto

El premio son 150.000 dólares. El Dr. Atar los usará para mejorar las necesitadas instalaciones del hospital donde opera. El médico se muestra modesto y concienciado con su labor:

“No hay nada que no podamos conseguir en el Sudán del Sur a no ser que no sacrifiquemos una serie de cosas. Tenemos que continuar aunque la situación sea extremadamente difícil”

Por otro lado, la actriz Cate Blanchett, encargada de entregar el premio, resumió a la perfección el objetivo del premio:

“El premio de hoy marca un logro humanitario. Es una manera formal de decir ‘gracias’ a una sola persona. Pero quizá, lleva con él un ‘gracias’ inexpresable para todos aquellos que trabajan en el campo humanitario, a veces con un gran coste personal.”

Guerra Civil en Sudán del Sur, el conflicto que no termina

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El conflicto de Sudán del Sur no tiene visos de terminar. En 2011 ganaron la independencia en un referéndum pacífico. Pronto las rivalidades étnicas y políticas volvieron a enrarecer el ambiente. Al final una guerra civil se desató que continua en la actualidad.
A pesar de varios amagos de pacificación apoyados por la comunidad internacional, la paz no ha conseguido llegar. Dos facciones político-militares han surgido del conflicto: Sudan People’s Liberation Movement (Movimiento de Liberación de la Gente de Sudán) el que originalmente se formó tras la independencia del país liderado por el presidente elegido Salva Kiir. Enfrentado, el “SPLM – in opposition” liderado por el cesado en 2013 (año del comienzo del conflicto) vicepresidente Riek Machar.

400.000 han muerto ya en esta guerra. A priori parece que las distintas etnias apoyan a ambos líderes. Aún así, los Dinka parecen tener más apoyo en el bando del presidente y los Nuer del vicepresidente Machar.
Más de 4 millones de civiles se han tenido que desplazar. Casi dos millones de manera interna y el resto a países cercanos. Irónicamente a Sudán y a Uganda sobre todo. La lucha centrada en el corazón agrícola ha provocado que más de 6 millones de personas se enfrenten a la hambruna. La economía está destruida. Los ingresos desde 2013 han disminuidos a la mitad y la inflación anual llegó hasta el 300%.

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