Valla devolución en caliente africa

¿Estamos ante el final de las devoluciones en caliente en África?

Ya se sabe lo que ocurre cuando se sale desde África a buscar una vida mejor. Sobre todo si se elige Melilla o Ceuta como puerta de entrada a Europa. Una barrera separa la posibilidad de un futuro en el ‘primer mundo’. Es una frontera mental y física que muchos temen por lo peligroso que es para su integridad física -dos vallas de 6 metros con un pequeño espacio entre ellas- y las posibilidades que tienen de “ser devueltos en caliente”. Por si fuera poco, también asistimos al regreso de las devoluciones exprés.

Devolución en caliente en África

Se trata de una práctica iniciada oficialmente en julio de 2015. Tras la entrada en vigor de la Ley de Seguridad Ciudadana que convirtió en legal esta práctica. Tanto el Tribunal Europeo de Derechos Humanos como el Subcomité para la Prevención de la Tortura de Naciones Unidas han declarado que estas devoluciones atentan contra los derechos humanos.
En realidad su origen es aún anterior. Se remonta a 2005 cuando varios cientos de personas provenientes del África subsahariana intentaron cruzar la valla. La respuesta de la Guardia Civil fue contundente y murieron 5 personas, además de varios heridos. Después se produjo lo que algunos consideran como las primeras devoluciones en caliente. Así se devolvió a algunas decenas de inmigrantes al desierto sin proceso legal.

Una práctica escandalosa para muchas ONG y asociaciones sociales ( Human Rights Watch o Amnistía Internacional ) que encuentran este sistema una barbaridad. Hasta el punto de denunciar a la Guardia Civil porque en algunos casos, los “devueltos” habían conseguido saltar la valla o se habían quedado enganchados ensangrentados en los alambres de espino.

¿El final de esta práctica?

Uno de los jueces investigan la posible ilegalidad de unos casos recientes. En ellos se han encontrado pruebas suficientes para imputar a un coronel de la Guardia Civil. El oficial estaba al mando del cuartel situado en la frontera. Para Jose Luis Candela, coordinador de Andalucía Acoge:

«Las devoluciones en caliente incumplen las leyes internacionales y la ley española de extranjería. Los migrantes deben pasar a disposición de la policía y tienen derecho a la asistencia de un letrado»

Si este juicio termina dando la razón a los que consideran que una vez que se cruza la primera valla ya se está en territorio español y por tanto se está sujeto a las leyes de extranjería, será un pequeño paso. Aunque muchos de los que intentan entrar piensen que todavía hay mucho que recorrer para que el trato a alguien que busca una vida decente este a la altura del «mundo civilizado».

Devoluciones exprés en Melilla

A pesar de lo triste de la realidad de las devoluciones en caliente, asistimos al regreso de las devoluciones exprés. Su origen se remonta a 1992 y la famosa ‘Ley Corcuera‘ (la conocida como ‘Ley de patada en la puerta’) de seguridad ciudadana. A raíz de esa legislación se firmó un convenio con Marruecos que formalizó la posibilidad de devolver a un inmigrante 24 horas después de haber entrado en el país.

Como observa Europa Press, este antiguo tipo de actuación ha vuelto a ser usado durante el mes de agosto en Ceuta. Y aún de modo más reciente, ayer mismo en Melilla. 50 de los más de 200 inmigrantes que lograron saltar la valla fueron devueltos a las autoridades marroquíes. Éstas devoluciones exprés son vistas por muchas ONG como igualmente dañinas, ya que pocas confían en que las autoridades del reino alauí y su trato digno a los expulsados. «Como en el caso de Ceuta en agosto, no es el camino» ha declarado la directora de Políticas y Campañas de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), Paloma Favieres.

Mínimos para la devolución

Existen una serie de acciones que deberían de ser obligatorias para las autoridades que pretendan expulsar a un inmigrante ilegal: identificar a cada persona; detectar si hay menores; comprobar si hay casos de vulnerabilidad o problemas de salud; informar en un idioma que el afectado entienda de la posibilidad de que se pueda acoger a algún tipo de protección, procedimiento de devolución y recursos disponibles contra ella. Sin ellos, los inmigrantes tienen nulas posibilidades de ser atentidos debidamente y de ejercer los derechos que como todo ciudadano extranjero tienen.

 

 

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